Es difícil reconocer que, a pesar de todo, hay esperanza.

Estándar

Es tan difícil poner en palabras las miles de formas en las que uno se siente al mismo tiempo y de golpe. Es sumamente trabajoso darse la tarea de empezar a desenredar las cadenas de pensamientos, miedos, arrepentimientos e incluso deseos que se plantean y aparecen en nuestra mente de repente y se quedan allí desafiandote o incluso paralizandote, a veces hasta llega un momento en el que mas que paralizarte, te duermen, te hacen indiferente… es aterrador romper el silencio, tal vez porque sabemos que lo que viene luego del silencio es lo mejor para nosotros y la mayoría de las veces nos da mucho miedo lo bueno porque es “muy bueno para ser verdad”… por lo que es sumamente difícil asumir el riesgo de hacer frente y dar la cara a todas estas oportunidades que se nos presentan de saber quienes somos, que rumbo hemos tomado, pero sobretodo, quién  es  nuestra esperanza… es increíble cuánto dice de nosotros lo que nos asusta y la manera en que lidiamos con ello… lei en algún sitio: “si tus miedos no te asustan, no son lo suficientemente grandes” y entiendo, pero para mi debería haber una segunda parte asi como:

“Si Jesús es tu esperanza, no habrá miedo tan grande que te asuste, porque en Jesús ya has vencido al mundo”

Siendo sincero, como le dije a un amigo hace poco: últimamente Jesús NO ha sido mi esperanza… en los últimos días he enfrentado muchas lagunas mentales, dificultades, miedos, me he planteado muchas situaciones, he pensado mucho en el futuro y en la toma de decisiones, he estado preguntándome quien soy en el reino de Dios y qué estoy haciendo como su hijo?… y me he dado cuenta que mis sueños no solo son inmensos sino que me asustan demasiado y también para mi sorpresa NO son imposibles, o “muy buenos para ser verdad” porque mi esperanza es mucho más grande.

Pero entre tantas cosas y miedos que mi mente y corazón no saben como asimilar o que simplemente no quiero soltar y dejar a Dios encargarse… me he sentido dormido emocionalmente, indiferente ante mi esperanza, totalmente desesperanzado como si no existiera Dios, como si no supiese que Jesús me prometió tantas cosas como “yo estoy con ustedes hasta el fin sel mundo” (Mateo 28:20) o “somos mas que vencedores por medio de aquel que nos amo” (Romanos 8:37) o “no temas porque yo estoy contigo, yo te sostengo con mi mano derecha” (Isaias 41:13) o mi versiculo favorito “porque yo se los planes que tengo para ustedes, planes para darles un futuro y una esperanza” (Jeremías 29:11)

Hola, no hemos hablando en un buen tiempo, he estado vagando entre los desiertos de mi mente, y no he encontrado ni una gota de agua, de vida, ni una gota de ti… -dice un pana en una canción que ha sonado en repetición por días en mi reproductor- → (“Addict With A Pen” by Twenty One Pilots)

Creo que esas palabras me identifican mucho últimamente, sobretodo porque cuando me doy cuenta de qué hay dentro de mi, puedo tener certeza de que sin mi esperanza de vida [Jesús], mi agua, soy un desierto, seco, muerto… y eso he permitido muchas veces que pase, he dejado de lado la vida misma, cuando decido ser indiferente a la esperanza que provee Jesús,  cuando dejo que mis sueños o miedos tomen control de mi y me llenen de más miedo y desesperanza, cuando sencillamente me pierdo en los desiertos y ruinas dentro de mi propio oscuro ser y no dejo que la luz de Abba ilumine allí en lo más profundo porque se que duele y hay cosas -siempre siguen habiendo cosas- que no quiero dejar ir o dejar atrás… como también hay cosas que no quiero aprender o empezar a hacer. No quiero dejar a Dios ser mi única esperanza, es difícil soltarse de todos los seguros y cuerdas que te “sostienen” y lanzarte al vacío teniendo la única certeza suficiente: “en Dios he confiado”, es inmensamente difícil saber a Jesús como nuestro único refugio seguro. Pero no es imposible, sólo toma un poco de FE.

Definitivamente, estoy aquí sentado, escribiendo desesperado, reconociendo lo que por días intentaba callar e ignorar pero que con el silencio gritaba más fuerte de lo que yo quería escuchar, porque me siento vacío y sin esperanza, porque la vida me ha dejado agotado, porque no he encontrado ni una gota de agua en mi desierto… Pero también porque recordé donde queda CASA, porque se quién es mi hogar… porque se que mi socorro, mi esperanza nunca me defrauda y viene a salvarme, a refugiarme y darme luz, calor, agua y vida… mi salvador viene a llenar mis ruinas de ESPERANZA…

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