Regalo de navidad, montaña, la cruz, lo esencial, nuestra respuesta.

Estándar

¿También has pasado por períodos en los que haces cualquier otra cosa y pospones lo esencial, te entretienes en lo secundario para no enfrentar la realidad de lo que implica ser lo que debes ser o hacer lo que estás creado para hacer? (Espero no ser el único al que le ha pasado porque definitivamente terminaré de creer que estoy loco). –Aunque nunca se ha descartado esa posibilidad-

Me explico, esta vez me encuentro escribiendo desde un lugar en el que no me he sentido cómodo por mucho tiempo, un lugar que me hace sufrir y perder la paciencia, la cordura, a veces hasta me hace perder por momentos la esperanza… Pero esta vez es diferente (me siento bien en este lugar, porque realmente en mi corazón está la diferencia), todas las cosas que he estado procesando (Y aún sigo…) están ahí, cada día más presentes, quizá unos días en menos intensidad, o simplemente van cobrando jerarquía y otras pasan a segundo plano –La verdad todavía no he logrado descubrir en su totalidad cómo carrizo es que esto funciona, sólo sé que funciona porque Jesús lo sostiene todo, me sostiene a mi-

El hecho es que si has leído un poco acerca de mi año 2014 aquí en mi blog, o me conoces personalmente probablemente sepas que no ha sido el mejor año, al menos en términos emocionales… Y por supuesto, estoy ansioso por que se acabe YA… ¡cuento los días! (patético).

Verás, algunas de las cosas que me han hecho este interminable, patético, despreciable largo y tortuoso este año son:

*Protestas y situación política-económica-social/ universitaria-académica de mi país (Venezuela)

*Despedida abrupta de amigos misioneros estadounidenses con quienes compartía trabajo ministerial (Marcándome inmensamente la separación de mi mejor amigo y discipulador)

*Distintas relaciones interpersonales dañadas (algunas terminadas por completo)

*Mudanza de una de mis mejores amigas y discípulo a otro país.

*Insatisfacción y frustración de mis sueños de poder estudiar en el exterior, aún más, NO poder estudiar lo que quiero o me gusta en mi país.

Pero sobretodo…

*NO VER Y RECONOCER A JESUS COMO SEÑOR Y DIOS EN MI VIDA Y EN TODAS LAS SITUACIONES ANTES MENCIONADAS.

Sí, eso es lo que ha hecho mi vida y mi año miserable estos últimos meses… Cada día me esfuerzo e intento más y más saber qué debo hacer, cómo debo hacer para confiar en él, cuando debo hacerlo y siempre fallo, fallo y fallo una y otra vez… Resulta que todavía es un misterio para mi, sigue siendo mi vida una montaña rusa, unos días disfruto, otros… digamos que no tanto. La verdad honesta es que siempre fallo, y estoy cansado de fallar, me convierto en hipócrita y mentiroso cada día porque no sigo mis propios consejos, esos donde le digo a la gente que todo estará bien, que confíen en Dios que él tiene el control y todo lo usa para nuestro bien, yo creo eso… De verdad… lo creo y lo he experimentado, mi problema radica en que no me apropio de ello, no lo hago mío… Mi problema es el de muchos, LA IDOLATRÍA, cuando Dios no me concede un capricho, o en el momento en que no tengo la comodidad deseada y mi vida se ve en una inminente amenaza a mi tranquilidad, llego a quejarme diciendo que esta vida está llena de DOLOR y empiezo a notar toda la decadencia del mundo y de mi propio ser, y en lugar de dejar que eso me conduzca a Dios, NO lo hago, como todo buen ser humano, me veo en la imperativa necesidad de dirigir mi mirada a lo que yo puedo hacer, a otros, a este mundo, a un sistema de gobierno, al dinero, entre otros… lo cierto es que quito a Dios de su lugar y ubico allí a cualquier otra cosa que no es LO QUE NECESITO. Y allí empieza nuevamente la agonía que nunca acaba, termino sintiéndome insatisfecho, soñando despierto con una vida ideal y una realidad perfectamente utópica, ofendiendo a Dios y rechazando lo que él tiene para ofrecerme porque sencillamente quiero lo que mis ojos ven, lo que mi razón me dice que es mejor para mí en ese momento… (Sin pensar en lo eterno). En base a esta difícil condición de: ser humano, hijo pródigo de Dios y un pedazo de barro en sus manos en proceso de perfección, voy tomando decisiones cada día que afectan mi vida y mi perspectiva de Dios (positiva y negativamente), pero sobretodo me ayudan  e impulsan a descubrirlo más, me acercan a lo que quiere decirme, me llenan de curiosidades y dudas que él va resolviendo con pistas a lo largo del camino, me iluminan el sendero que yo mismo dejé oscurecer con mi falta de Fe, me hacen crecer, y si algo te hace crecer, mejorar, aproximarte más a la “plenitud” o “felicidad”, vale la pena pasar por eso, vale la pena sufrir… Vale la pena morir, para poder vivir de nuevo.

Por eso aquí me encuentro enfrentando el terrorífico silencio nuevamente, dándole tiempo a lo importante, dedicando a lo esencial la energía y disposición que necesita… Aquí estoy dejando que Dios sea mi esperanza, dándole a Jesús el control de todo para poder vivir la vida que se me ha dado, y no soñar con la vida que quiero alcanzar, dándole todas mis heridas para que él haga con ellas una cicatriz hermosa o simplemente las decore con un tatuaje que cuenta una historia… Aquí me encuentro recibiendo el regalo más grande dado a toda la humanidad, aquí sentado escuchando canciones que hablan sobre la esperanza de la humanidad, decido darle a mi esperanza el lugar que se merece… Porque después de todo, vivir se trata de morir cada día, “porque tú señor no has terminado tu obra de arte en mi” y tal vez el camino a ti sea más largo y “doloroso” de lo que yo quiera aceptar o esté dispuesto a caminar, pero sé que me cargarás y me darás la fuerza necesaria para llegar a la meta.

Hace unos días subí nuevamente una montaña y definitivamente representa mucho para mi fe y mi vida. Dios me demuestra cada vez que subo esa montaña y me hace reflexionar que él está conmigo, que me fortalece cada vez que las subidas se ponen difíciles y me permite disfrutar con gozo cada vez que las bajadas dan satisfacción, cada vez que llego a la cima y veo los obstáculos tan pequeños desde otra perspectiva, cada vez que llego a esa cruz y puedo recordar qué significa para mi, cada vez que la luz y la redención toman parte en mi corazón y me hacen ver que ya vivo una vida de eterna satisfacción porque mi Dios me ha rescatado, me ha escondido en sus manos heridas y me ha hecho justo, santo, limpio, agradable, aceptable y amable delante de Dios nuestro padre, ha restaurado la relación que una vez nosotros rompimos, ha hecho un puente que nadie puede romper, sólo cruzar si lo desea, y ser libre para sentirse amado… Ese recordatorio sigue latente cada día, y no preferiría que fuese de otra forma, porque Dios sabe cuánto necesita mi frágil corazón ese recordatorio, cada segundo que pasa….

Esta vez no traigo un poema, esta vez no escribí algo que rima… sólo traigo mi alma rota y mi corazón dispuesto delante de mi Dios, mi redentor, mi Jesús, mi Cristo…  Esta vez quiero recibir ese regalo que nuestro Dios ha dado a la humanidad, el regalo de la salvación, de la eterna compañía y sentido de familia, el verdadero sentido de la navidad que significa vida, recibo con gratitud el regalo envuelto en la presentación menos esperada por todos, pero con el valor más grande que cualquiera se atrevería a calcular…

Decido nuevamente rendir control a quien de verdad puede con lo que yo no.

¡NO ESTAMOS SÓLOS, NOS HA NACIDO UN NIÑO… DIOS (ES) CON NOSOTROS!

 10264285_10204793402811676_8066684636539975929_n
10806226_10204796363845700_3617071802047631305_n1801121_10204796360725622_6418883472336437732_o10430907_10204796356325512_7999741698335582193_n

MATEO 1:23 He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo,
Y llamarás su nombre Emanuel, m que traducido es: Dios con nosotros.

 

LUCAS 2:

8 Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño.

9 Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor.

10 Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:

11 que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.

12 Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.

Anuncios