Mi alto refugio (Poema)

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Tengo frío, como árbol sin hoja
Tu amor me abraza, con calor y sombra

Eres mi refugio en oscuras horas
Cuando el mar bravío,  y turbulentas olas impactan mi vida…

Eres el faro que a la orilla me guía.

Seguro y en paz me haces estar

Cuando estoy por el suelo
Como ave sin vuelo, maltrecha y herida
Agobiado y cansado, con manos vacías

Sin capacidad ante tu grandeza
Tu gracia me sostiene, y a mi corazón alienta

Llueve sobre mí y cual árbol seco
Renacen mis ramas, tengo vida de nuevo

Tú no desamparas aunque en valles me encuentre
Me llevas a montañas muy altas
Donde tu gracia y tu amor a mis miedos hacen frente.

La verdad NO es relativa. Aunque no queramos, existe!

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¿Por qué cuando hablamos constantemente y sin parar sobre algún tema (política, música, deporte, educación, derechos, pobreza, negocios… etc) lo aceptamos tranquilamente y no nos molesta sino que hasta nos emocionamos de hacerlo y por esto creamos foros de discusión, debates, conferencias y hasta charlas oficiales y simposios, pero cuando hablamos de Jesús o de Dios y nuestra real condición y nuestra necesidad de reconciliación con el creador, lo consideramos fanatismo y simplemente lo desechamos y preferimos NO HABLAR DE ELLO PARA NO HERIR SENSIBILIDADES o para congraciarse con los demás a los que no les agrada el tema? ¿Acaso nos da tanto miedo y rabia reconocer la verdad y ser confrontados con la realidad espiritual que preferimos hacer caso omiso y simplemente maltratar a Jesús obligándolo a mantenerse como un tema tabú o incluso ofensivo dentro de la sociedad?. ¿Cuándo llegamos al extremo límite del egoísmo creyendo que se trata de lo que nos agrade a nosotros y la manera en que queremos hacer las cosas sin importar lo que eso implique para lograrlo? ¿Cuándo nuestro discurso se permitió ser modificado para mantener relaciones interpersonales/sociales o incluso políticas, académicas, y hasta eclesiásticas? (Sí, porque nos aterra la idea de incluso hablar del verdadero Jesús a nuestros “hermanos de la iglesia” preferimos “no caer en polémica” sólo para cuidar nuestra imagen delante de la gente y nos excusamos con que ‘no queremos que la gente rechace a Jesús o se hagan una idea errónea de él’)

Definitivamente necesitamos ser más “fanáticos” como comúnmente los llamamos. Necesitamos hablar más sobre Jesús y necesitamos hacerlo el centro de nuestro discurso, relaciones y cada aspecto de nuestra vida.

JESÚS no es un tema sobre el cual soy fanático o excesivamente apasionado solamente, es la única solución a cada posible problema existente en el mundo y la mera satisfacción a cada anhelo y deseo existente y hasta no conocido dentro del alma de cualquier ser humano. Jesús es la única esperanza por la cual el mundo puede soñar con un mañana y es el estándar que toda persona desea en realidad alcanzar… Aunque no nos demos cuenta o no querramos reconocerlo, Jesús es la respuesta a todo lo que nos hemos preguntado durante toda la vida. No hay nada fuera de él. Y sin Él, estamos incompletos, perdidos, y condenados a una vida infeliz y una eternidad de separación.

He hablado con mucha gente a los cuales les he hecho el daño de tratarlos condescendientemente en mi afan de ser ‘aceptado’ para poder hablarle de Jesús o para no sonar como fanático, para que lo que diga ‘no lo hiera tanto’ o ‘no lo choque’ y ‘no rechace a Jesús’ y la verdad es que he fallado, todos los que hemos hecho esto hemos fallado y hemos perdido de enfoque algo muy importante, cuando Jesús nos encontró y nos dejamos ‘atrapar’ o ‘convencer’ de que lo necesitamos fue precisamente cuando nos cambió todo concepto falso, cuando nos hizo mover todas las estructuras hasta deshacerlas por completo y construir un nuevo fundamento, cuando nos revolucionó, y no fue hasta que nos hizo ver cuán mal estábamos, hasta que nos peleamos con el y nos molestamos por caer en cuenta que este descubrimiento era a pesar de ser doloroso, verdad, que nuestra vida cambió para bien, que entendimos que sólo en Jesús así a veces no creamos, hay felicidad, propósito y trascendencia, porque hay una eternidad de felicidad asegurada.

No olvidemos que tu y yo fuimos expuestos a la verdad y tuvimos la oportunidad de decidir si creer o no esta verdad, escogimos si rechazar a Jesús o aceptarlo, con todo lo desafiante, polémico, difícil y aún sabiendo que no es lo que nuestro cuerpo y mente quieren, es lo que es conveniente y beneficioso para nuestra alma, para nuestra plenitud como seres humanos.

No seamos egoístas creyendo que nuestro discurso sobre Jesús puede acercar o alejar a la gente, no le quitemos a la gente la oportunidad de see revolucionados por algo tan grande como lo fuimos nosotros, al fin y al cabo NADA crea más convicción de verdad en alguien como algo en lo que te niegas a creer siendo verdad y luego darte cuenta de lo real que es. Nada te hace sentirte más amado que el descubrir que aun rechazando a Jesús el extiende su misericordia, gracia y amor para ti así como eres. Nada llevará a alguien a creer más en Jesús que el momento en que conociéndolo cruda y profundamente lo experimente de verdad, no porque alguien le haya dicho que es asi, sino porque el escuchar de este Jesús tan único y verdadero lo acercará al deseo de conocerle y allí es donde el espíritu santo hará su trabajo. Así es, sólo debemos hacer nuestra parte, y si nuestra parte es pasar por fanáticos y locos, eufóricos e intensos, pues te invito a que lo sigamos siendo… Jesús NUNCA dejará de ser una contradicción para la gente, nunca dejará de ser polémico, nunca será fácil o agradable, nunca dejará de hacer que la gente se cuestione cosas, siempre seguirá cambiando paradigmas, rompiendo estructuras y creando nuevas, Jesús seguirá revolucionando mundos y sobretodo NUNCA dejará de ser verdad.

Así que, en un mundo sin esperanza, vale la pena ser radical. Vale la pena defender la verdad que después de todo, SI EXISTE.

El hecho que no lo aceptemos, no hace que deje de ser una realidad.

Porque la verdad NO es relativa, NO hay varios caminos para ser felices o llegar a Dios, NO hay vida fuera de Jesús, sólo hay muerte separados de Él.


1 Timoteo 2:5-6 RVR95
pues hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.

San Juan 14:5-6 RVR95

Le dijo Tomás: —Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino? Jesús le dijo: —Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.

1 Pedro 3:14-17 RVR95

Pero también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os inquietéis. Al contrario, santificad a Dios el Señor en vuestros corazones,, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros. Tened buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo. Mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal.

Gozo… cómo lo tomo? Con calma.

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Como alguien que está en proceso de recuperar ese gozo… todos los días me pregunto una y otra vez si las cosas serán iguales algún día,  y se que no lo serán pero tengo esperanza de que serán mejores… También me pregunto si algún día disfrutaré de nuevo las cosas que solía disfrutar antes que la tristeza golpeara mi vida… la respuesta es SI.

En uno de los salmos David le pide a Dios que le devuelva el gozo de su salvación,  y en repetidas ocasiones el salmista expresa cuan abatida y exhausta está su alma, cuan angustiada y destrozada, cuan profunda y arraigada es su tristeza, su devastación… a veces a tal punto de echar cenizas sobre su cabeza, romper sus vestiduras, no comer por días, llorar amargamente hasta que duele hasta el cuerpo, y hasta reclamarle a Dios por su sufrimiento, pero después de tanta honestidad y transparencia para con Dios y consigo mismo, el salmista consigue justamente eso…

…consigue el favor del todopoderoso quien le regresa el gozo de su salvación,  le regresa el sentido a su vida. Pero debemos tomar en cuenta que es un proceso, le toma al salmista reconocer su miseria, aceptarla como parte de él y además vivir con ella por el tiempo necesario, pero no se queda ahí sino que demanda, pide, reclama, exige -después de tomarse con calma su sufrimiento y no darse por vencido- como hijo de Dios, su gozo de vuelta y es tan simple que es complejo, resulta que el gozo de nuestra salvación es el propio Jesús quien es la misma esencia de lo que anhelamos, esa alegría, esa plenitud, ese sentido y propósito de seguir viviendo, la capacidad de soportar las adversidades y los bajos de la vida, la fortaleza cuando tenemos el peso del mundo encima, nuestro refugio en las tormentas y la fuente de vida en los valles de sombra… eso y muchas otras cosas significa el gozo en nuestra vida. No se trata de simple alegría, lo sabemos… sabemos que cuando JESÚS nos encuentra, o más bien decidimos dejar de luchar y dejarnos encontrar por el, dejarnos guiar de vuelta a casa, no solo nos viste de nuevo y nos restaura, nos hace completos de nuevo.

Tu esperanza no tarda en cumplirse, resiste valiente, Él viene a tu encuentro. Y trae consigo ¡TU GOZO!

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Montaña Rusa con Dios. ‘LA VIDA’ (Mi Suplicio)

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Darkened-RoadEse suplicio en el cual me encontré y reconocí que estaba, sólo hace unos meses… Ese suplicio al que llamaba vida mientras creía que estaba viviendo, cuando en realidad iba muriendo cada día más… Ese suplicio se trata de dos muertes… Bueno, más bien de una sola pero yo lo veo de otra manera… Se trata de la muerte a ti mismo, en la que consideraba que volvías a morir -pero en realidad cuando crees que has muerto a ti mismo por completo, empiezas a sentir que mueres nuevamente cuando en realidad todavía estás en el mismo proceso que comenzaste hace tiempo… sigues muriendo a ti mismo, y no te percatas de ello hasta que la putrefacción te lo recuerda-, ese suplicio se trata de lidiar con tu pecado (eso que nos hace ‘gozar’ de los placeres de la carne pero a la larga y en realidad nos hace sufrir), ese egoismo y orgullo por el cual decidimos olvidar a Dios y creer que es un mito, -es más fácil ignorar o burlarse de una verdad, que aceptarla, y enfrentar el dolor que acarrea porque somos autodestructivos y por mas que ese dolor sea para bien, no queremos que nuestras almas lleguen a ese ‘bienestar’ sencillamente porque somos así de cabeza dura.

Somos una especie demasiado imperfecta y solo nuestro creador esta consciente de lo que puede repararnos, sólo él sabe el truco y sólo el maneja las herramientas necesarias.

Ese suplicio se trata de no querer volver a un lugar, no querer irte de otro, no querer pensar más que en ti mismo, no dejar ir cosas, comodidades, caprichos, personas, amistades,  momentos… que sientes que la vida te ha arrancado -y le reclamas a Dios- (estas en todo tu derecho).
Ese suplicio se trata de acomodarse a un estado normal en el que haces las cosas monotonamente y por rutina… Ese suplicio se trata de lenta y sutilmente irte deslizando por un cómodo tobogán a la peor de las realidades… una vida sin Dios. Una vida sin contentamiento en la persona de Dios, su esencia… Se trata de dejar de disfrutar a Dios porque en un punto te volviste adicto a sus favores y beneficios y la verdad fuiste tan prepotente que creíste que tu mereces ese ‘plan maravilloso’ que Dios ofrece para tu vida. Ese suplicio se llama ‘el largo y arduo camino de regreso a casa’, ese suplicio yo tambien lo llamo ‘la montaña rusa de una vida con/en Dios’ y es el más desastroso y tumultuoso pero maravilloso y hermoso descubrimiento que un ser humano puede hacer…

Si estás en ese camino, si has descubierto esa incansable y dolorosa vía sin señalización y con carreteras oscuras… vas en la dirección correcta, alguien nos espera en casa. No pierdas la fe.pohbal9ds01rkds

Salmo 23 (El Señor es mi pastor)

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Salmo de David.

23 El Señor es mi pastor,
nada me faltará.
En lugares de verdes pastos me hace descansar;
junto a aguas de reposo me conduce.
El restaura mi alma;
me guía por senderos de justicia[c]
por amor de su nombre.

Aunque pase por el valle de sombra de muerte,
no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo;
tu vara y tu cayado me infunden aliento.
Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos;
has ungido mi cabeza con aceite;
mi copa está rebosando.
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,
y en la casa del Señor moraré por largos días.